Su casa data de los años treinta. ¿Cómo fue la primera vez que lo vio?
Alessia Bossi: Cuando entré por primera vez en el apartamento, sentí como si el tiempo se hubiera detenido. La luz, los techos altos, los suelos originales, todo tenía una especie de quietud poética con la que conecté al instante.
Alberto Nespoli: Buscábamos un lugar con historia, algo que pudiéramos apreciar y realzar. Nos dimos cuenta de que esta casa tenía una historia que podíamos aprovechar, algo que también coincide con la filosofía de mi estudio: en lugar de alterar el pasado, nuestro enfoque filológico crea un diálogo, a veces a través de paralelismos, a veces a través de contrastes.
¿Qué tipo de cambios decidió hacer?
AN: Originalmente, el apartamento sólo tenía un cuarto de baño y una gran cocina-comedor. Pero la vida contemporánea exige necesidades distintas a las de finales del siglo XIX, así que abrimos la distribución para crear un flujo continuo entre la cocina y el salón. Y como Alessia quería un cuarto de baño en condiciones, transformamos la antigua cocina en uno espacioso, con bañera y todas las comodidades. El apartamento se había mantenido en su mayor parte fiel al original, salvo las ventanas y las puertas, que habían sido sustituidas en los años setenta. Las puertas que ve ahora se recuperaron del sótano de un vecino y las restauramos a su estado original.
AB: No queríamos borrar el alma del apartamento, sólo reinterpretarla. Abrimos los espacios, suavizamos las transiciones entre estancias y trabajamos con una paleta de materiales táctiles, atemporales y acogedores. El objetivo era honrar la historia y al mismo tiempo reflejar lo que somos hoy.
El contraste entre pasado y presente parece ser un tema recurrente. ¿Qué materiales o acabados le parecen más auténticos y por qué los eligió?
AN: Optamos tanto por materiales tradicionales como por acabados contemporáneos. En las paredes utilizamos yeso de cal (grassello di calce), una superficie suave y texturada que refleja la luz de maravilla. En los suelos, una resina antracita convive con el parqué original milanés en espiga. Es una solución contemporánea que le permite conservar los suelos antiguos originales al tiempo que añade calidez y suavidad bajo los pies.
En cuanto a los tejidos, Alessia, ¿crees que tu ojo para las telas, formado por tu formación en moda, influyó en las decisiones que tomaste para tu casa?
¡Totalmente! La tela es memoria, es lo que hace íntimo un espacio. Mi formación en el mundo de la moda me enseñó cómo un tejido puede evocar una sensación, cómo una cortina cae como un vestido, cómo el lino se suaviza con el tiempo, como tu camisa favorita. Elegí tejidos con esa misma sensibilidad: naturales, en capas, imperfectamente perfectos.
















