A lo largo de los años, la instalación de Elle Decor en el Palazzo Bovara ha explorado cómo habitamos el hogar. ¿Cómo se refleja este tema en la instalación de este año?
Simplemente quería recuperar mi propia idea de un viaje, una historia de claridad, pureza y racionalidad visual. Y traté, en el mundo de la percepción, de enfriar todo, de eliminar la decoración tanto como fuera posible. Intenté abordarlo a través de lo que es mi mundo: un mundo hecho a veces de silencios, a veces de vacíos, a veces de ausencias.
¿Cuál es el concepto detrás de su instalación en el Palazzo Bovara?
El proyecto se llama Sensory Landscape y surge de una doble tensión: la idea de que los sentidos, que pueden ser más de cinco, son instrumentos de conocimiento, junto con el deseo de sustraer, reducir y llevar la experiencia de vivir a una dimensión más clara, sencilla y casi radical. La arquitectura y la decoración del Palazzo Bovara están eliminadas. El diseño se desarrolla como un intercambio abierto en lugar de una secuencia de habitaciones, un catálogo de experiencias, sin prisas y sin concesiones. Cada espacio es una declaración: la comida es comida, el agua es agua, los libros son libros, el arte es arte. Nada está mediado, nada está «decorado» para que sea más aceptable. Todo es exactamente lo que es.












